martes, 26 de diciembre de 2017

CRITICA DE SABATON PRIMO VICTORIA SEGUNDO DISCO





Por razones que escapan a mi comprensión, tuvieron que pasar cuatro añazos para que los suecos Sabaton se sacaran al fin el siguiente trabajo tras el Fist For Fight. Disco que es calificado como demo por la propia banda. En otras palabras, que este Primo Victoria es en definitiva el primer álbum oficial y comercializado de Sabaton.





Eran los mismos personajes de siempre, los mismos metalheads con la misma actitud, no obstante, las cosas cambiaron. En el Fist For Fight demostraron que podían ejecutar un power metal extremadamente tradicional y sonar de perlas; con potencia y carisma, pero no querían limitarse a eso en el Primo Victoria. La temática se volcó totalmente en lo bélico y además su estilo terminó por volverse algo más característico, a veces sonando más sencillo, otras luciéndose genialmente… pero siempre sonando bien. Por lo general se volvieron más elegantes y épicos; sin abandonar su lado riffero, por supuesto. Pero dejando más protagonismo a Joakim y su poderosa voz narradora. No son Helloween, ni Blind Guardian, pero son ellos mismos y saben lo que quieren hacer, con eso en algunas bandas es suficiente.
Comenzando ya con el trabajo, lo primero que nos encontramos directamente es Primo Victoria, yendo directamente a la yugular. Letracas épicas, teclados y coros a juego y riffs heavies. Canción dedicada al desembarco de Normandía (6-05-1944). Reign Of Terror añade crudeza y caos al asunto con unas guitarras serrantes y una batería machacona. Joakim narra sobre la guerra del golfo fieramente, no obstante el tema en sí resulta menos resultón que su antecesor. La tercera oleada metálica viene por Panzer Battalion, más riffera y elaborada. Melodías más a flor de piel, versos bien cantados, solos de guitara y teclado… clásico de los suecos.
Wolfpack, una de mis favoritas del disco, se manifiesta con alma de medio-tiempo. Tras la intro en plan radar de submarino, aparecen los riffs; pesados y bien elaborados, dando consistencia al tema. Un ideal manejo de los tempos y de la musicalidad en sí misma. Ojo con esos estribillos y coros, pura dinamita. Siguiendo este momentazo del álbum tenemos Counterstrike ¿Qué os parece una pequeña lección de historia? De las que molan, eso sí. Ahí va: en 1967 Egipto, Siria, Jordania e Irak atacaron Israel; no me explayaré, me limitaré a decir que la guerra duró seis días; el tiempo que tardó Israel en derrotar a esas cuatro naciones, sobre eso va este tema. En Counterstrike podemos apreciar ciertas melodías arábicas y un aire speedico a lo largo del track. Solos de guitarra y teclado, letras tremendas (paralelismos bíblicos incluidos), batería imparable… otro clásico, sin más. A las alturas del sexto tema, el nivel baja un poco: Stalingrad reduce las revoluciones al principio con un ritmo más sosegado y amenazador. Las cuerdas suenan crudas y la batería cambiante. La mejor parte es el cambio de ritmo que acontece sobre la mitad del corte, dando paso a un duelo guitarras-teclado y un desenlace tremendo.
Into The Fire comienza con unas pocas notas acústicas que dan paso a una melodía tremenda, power total. Richard y Oskar sudando sangre por la banda, esforzándose como pocas veces volverían a hacerlo en posteriores entregas. Todo en su sitio, como tiene que ser. Tras este trallazo viene Purple Hearth, tema lento y sinfónico, teclados y coros de fondo, guitarras melódicas y bajo en plan “Heaven and Hell” de Sabbath. Finalmente, para terminar y sacudirnos el polvo y olor a napalm desconectamos de este rollo bélico con Metal Machine. La curiosidad de este corte es que la letra está formada por títulos de grandes canciones del metal y hard rock, a parte de otros pequeños guiños del mundillo. Instrumentalmente es bastante regular, potable pero nada del otro mundo. Muy digno de ser un bonus track y no una canción propia del álbum al cien por cien.
Bien… No hay nada que no se halla hecho hasta ahora, pero hay actitud, y también personalidad. Hay muchas bandas de Power metal por ahí sueltas pero nos guste o no, todas emulan a alguna de las grandes, a veces ni distingues a esas bandas entre ellas, eso con Sabaton no pasa, desde el segundo 00:01 sabes que son ellos.
Este Primo Victoria, lejos de ser un clásico del género se antoja como un muy buen disco que mejora con las escuchas. Antaño sonaron más complejos, sí, pero nunca tan propios. En definitiva, para no explayarme: mi calificación es un 8.0 o cuatro cuernos. Sé que hay días que me levanto generoso, pero éste no es uno de ellos.


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